El retrete

Retrete, dícese del " lugar retirado donde en una taza de porcelana se orina y evacua el vientre "", le gusta esa palabra tal cual. Se adapta a sus pretensiones. Como ahora mismo,  encerrada en el habitáculo, despatarrada con el libro . Que esperar mientras estás esperando? Lo devora con avidez, párrafo a párrafo a la espera del giro rutinario de las llaves en la cerradura y a su Antonio exclamar:  Querida, ya llegué. El pistolazo para salir a recibirlo, abalanzarse sobre él  y emplearse en la .intensa.....tarea de procrear un hijo. Dónde se habrá metido el bueno de Antonio? Debía estar ya aquí. Las letras se apelotonan unas junto a otras, impiden el enlace de las frases.
La pesa el sueño, pierde la noción del tiempo y cuando lo recupera, aparece una extensa mancha bajo sus pies. Coloca una mano sobre el hinchado vientre e intenta incorporarse pero le sobreviene un dolor agudo que la obliga a sentarse de nuevo.  La presión es insoportable, cada vez el dolor es más violento, escapan alaridos de su boca. Pone el foco en la respiración pero el rostro está crispado y sudoroso, incapaz de contener la tensión de la pelvis. Angustiada siente que no es capaz de expulsarlo pero es consciente de la inminente llegada, se agarra con firmeza al lavabo, siente la rigidez en las manos, en plantas de los pies, en todo su ser. Vuelve a concentrarse, esta vez con los ojos cerrados, firmemente apretados, vuelve a la carga apretar, respirar, apretar,respirar...... alternativamente, Intenta abstraerse del dolor que la envuelve, el cual se torna tan intenso que humedece las mejillas. Está exhausta pero no abandona la respiración ni la voluntad de llegar a la meta. Con el rostro colorado, brillante en el titánico esfuerzo, aprieta con toda la reserva de fuerzas posibles hasta el grito.
Por fin !!! Desevacua. 



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